Vacaciones de Secundarios 2026

Del 2 al 6 de enero tuvieron lugar las vacaciones de secundarios de Argentina en Merlo bajo el título “Tú eres un regalo”. He aquí algunos testimonios.
Guillermo Erbetti

"Sólo me queda agradecer cuando sucede"
Yo creo que Dios nos da la vida como regalo y en nosotros queda la libertad de asombrarnos de ello, de lo que tenemos alrededor y las cosas que se nos presentan.
Esto es mucho más fácil verlo en las vacaciones por la cantidad de cosas que pasan y compartimos, pero debemos estar disponibles y atentos a lo que sucede, porque si no, nos privamos de lo maravilloso. Esto se me hizo más claro en dos momentos de nuestros días juntos.

Uno fue cuando se armó una mini peña de folclore algunos chicos tocando la guitarra, el bombo, el cajón peruano y cantando, mientras otros adultos, incluido el mozo del bar del hotel, y nosotros los secundarios bailábamos. Además de que luego el mismo mozo, que era profe de danza, nos enseñó a bailar chacareras, zamba y escondido; fue un lindo momento que me hizo ver qué, aunque haya sido espontáneo, pareciera que estaba preparado para nosotros, haciéndome entender que sí, nosotros éramos un regalo para nosotros mismos y para otros.

Luego con la película que vimos “Los coristas”. Me impresionó que frente al ambiente de caos o infierno, llega el profesor y elige dar clases más entretenidas o conectar simplemente con los alumnos, dejando de lado la filosofía que trae la escuela anterior.

El tiempo compartido entre amigos, todo lo que hicimos o lo que nos fue regalado para mí y tiene un valor por los amigos: cada excursión, juegos, la charla de Marcos Pou, las fiestas de inicio y final, los cantos no creo que tuvieran la misma importancia hacerlos solo que compartirlos en comunidad ya que todo lo hago con ellos, para mí cobra un sentido maravillándome.

Junto con la experiencia de estos días de ser un regalo me vino nuevamente el miedo de perder esto que pasó; deseo que se vuelva a repetir. No sé cómo hacerlo por tanto solo me queda agradecer cuando sucede y tratar de seguir a estas personas que encontré.
Luis



"Una felicidad que nunca había sentido antes"
Yo fui a estas vacaciones con la esperanza de disfrutar de un encuentro con personas de mi edad, con las que muchas veces me es difícil estar sin entristecerme o enojarme.
Apenas empezamos se nos dijo de dejarnos sorprender, para así poder encontrarnos con aquello que deseamos, que no depende de nosotros mismos.

Para mí el momento del gran descubrimiento fue en la fiesta final, la noche antes de volver a Buenos Aires. Me acuerdo, estaba sentada, los asientos a mi lado también estaban ocupados. Cantábamos. Y mientras cantábamos pensaba en que no quería que se terminara. Me daba cuenta de que ahí donde estaba, con esa gente, podía sentirme feliz. Pero no era la felicidad que había sentido antes, en otros momentos de mi vida. Era una felicidad distinta, que no se limitaba a una sonrisa, a una persona, o a un tiempo determinado. Yo estaba feliz porque me había dado cuenta de que había conocido a personas con las que disfrutaba hablar, jugar, reír, estar en silencio, observar. Estaba feliz porque había encontrado un espacio, al principio distinto, dónde podía ver el sentido de las cosas. Era la felicidad de saber que estaba con las personas que siempre había estado esperando encontrarme.

Otro momento inolvidable ocurrió en el viaje de vuelta, ya habíamos dormido, comido, jugado, hablado, de todo. Ya había oscurecido, pero no dormíamos, cantábamos. Disfrutaba de cada letra como si fuera la última. Nunca la había pasado tan bien como en ese momento. Los asientos eran incómodos, el olor era horrible, pero aún así sentía que era la persona más afortunada del mundo. Canciones que cantaba apenas afinada con personas que ya conocía y con otras con las que apenas y había intercambiado alguna que otra palabra, reforzaron aquella felicidad y aquel deseo de que la misma continúe.

Ahí también entendí mejor la tristeza y el miedo de algunos porque eran sus últimas vacaciones de GS. Y esto se planteó en la asamblea. Simone respondió que lo único que terminaba era San Luis, y no los amigos que tenemos ahí, el vínculo con las personas que conocimos, las cosas que aprendimos. Como dijo una chica en un momento de escuela de comunidad “la nostalgia hace desear al corazón”. Si deseamos que continúe lo que vivimos allí, ese deseo es lo que puede impedir que termine. El miedo a aquella ausencia, a que realmente termine, me hizo entender que deseaba impedirlo, que quería vivir esa felicidad en el día a día.

En estas vacaciones, dónde jugamos, hablamos, cantamos, pensamos, nos reímos, nos cansamos, vimos paisajes hermosos, lo que realmente me hizo levantar la mirada y sorprenderme fueron las personas con las que me encontré, su manera de ser, la compañía que eran, como con la misma persona podías hacer/hablar/pensar de distintas cosas sin tener que estar constantemente atento por miedo a ser juzgado, y claro, la felicidad que despertaron en mí. Me surgió una curiosidad, una intriga por saber el motivo por el cual ahí las personas eran como eran, quería saber el porqué con ellos algo tan simple como hablar o lo que sea era distinto, y cómo o qué podía hacer yo.

La pasé realmente bien. Lo disfruté como siempre me habría gustado disfrutar de estar con mis amigos del colegio. Fue distinto. Fue hermoso.

Lo que viví me da deseo y esperanza de seguir este camino en el CLU, cosa que antes veía difícil debido a mis pocas habilidades sociales y al hecho de que las chicas que conocía eran menores que yo. Recordando algo de lo que dijeron en la asamblea, recién estoy viendo la superficie de todo, ni siquiera creo estar cerca de tocarla. Todavía me falta mucho, pero por lo menos ahora sé lo que quiero, y las cosas van tomando sentido.

Si hay algo que me di cuenta apenas desperté al día siguiente de haber llegado a mi casa, es que estas vacaciones me habían cambiado. Habían dejado algo distinto en mí, y tenía que ver qué hacer con ello. Todavía lo estoy intentando entender, para así poder aceptarlo, y empezar a vivir con ello de manera distinta.
Luchi



"Lo esencial no lo llevo en una mochila"
Es la primera vez que participo de las vacaciones. Fui a acompañar, sin saber con qué me iba encontrar. En mi interior decía “¿qué voy a ir a hacer con chicos de secundaria?” aunque también sabía que nada queda fuera de los planes de Dios. Pero fui, confiada en que por algo debía ir. Cuando me subí al micro y arrancó, pensé en decirle al chofer que pare y bajarme… pero con lágrimas me dije “allá voy”. Estaba en la encrucijada de lo que dejé en casa y de no invadir el espacio a mis hijos (que también fueron a las vacaciones).

Camino a Merlo y en la primera parada nos encontramos con otro micro que iba al mismo destino (Willy y otras personas más que después fui conociendo) e hicimos una oración. Willy comentó algo a partir de uno de los chicos que acababa de ver un tren pasando por la autopista y dijo… “estén atentos a todo”. Seguimos viaje. Y en la siguiente parada -yo seguía llena de incertidumbre- paramos al baño y en la puerta del micro, Padre Enrique me dijo: “¿de dónde venís?” Y le respondí de Spegazzini -pensando que no sabía dónde quedaba- y él: “¡Spegazzini! ¿Cómo anda Spegazzini?”. Lo miré y le pregunté: “¿Conoce?” “Sí, ¿la mayólica de la virgen que está en frente a la estación sigue ahí?”. En mi corazón tuve en ese momento una certeza que me decía Jesús: “No estás sola, estoy con vos”. Hablamos con el Padre de sus épocas en mi pueblo y cuando subí al micro pensé “voy por buen camino”.
Estaba sorprendida por la situación o la coincidencia. Era como que todo ya comenzó a hablarme de Dios.

Llegamos al destino y comenzaron las vacaciones -aunque ya habían comenzado. Realmente los días fueron hermosos… descubrí que las vacaciones fueron un regalo de Dios y muchas otras cosas entre ellas: que lo esencial no lo llevo en una mochila. Cuando fuimos de excursión, llevé de todo en la mochila creyendo que era importante y no; lo más importante lo tenía delante mío: los chicos/adultos los que estaban caminando que me alentaban para subir, que me marcan el camino (con las huellas que dejaban con los pies mojados). Estas personas son regalos para mi vida. Pude ver qué tan importantes son las huellas que dejamos en cada persona.

Descubrí que todo ya lo tengo dado, que fue/es un regalo para mi, para vos! Me gustó mucho el gesto de los chicos sobre Marcos Pou, sin duda destacar el compromiso y entrega de ellos para proponerlo. Un momento fuerte en mi corazón, fue cuando estaba en la pileta y se escuchaba el coro ensayando el tema “Pescador de hombres”, sentí muy fuerte en mi corazón la importancia de disfrutar ese momento, que es único y que también son regalos que a veces, con la rutina diaria no disfruto. Quedé muy sorprendida porque vi en el equipo organizador tranquilidad, confianza, paz y unidad.
Fueron días en los que cada momento se vivió en unidad y en paz, cada uno se ocupaba de su tarea, que aún en la dificultad, todo siguió su rumbo, signo claro de la presencia de Dios.
Amé compartir la Eucaristía con el paisaje de fondo, las maravillas de nuestro creador. En el viaje de vuelta pude compartir con los chicos, me permitieron conocerlos y vinimos cantando.
Así que debo reconocer que Dios está en todos los detalles. Me vine feliz, transformada y en paz. Agradezco a Dios y a todos haber compartido estas vacaciones con ustedes.
Debo reconocer que fui llena de temores, complejos, incertidumbres y pude descubrir que Dios está presente en todos los momentos y es el único que hace que todo cambie y se transforme.
Jazmine