
Un amor de oblación
Presentación de la muestra: lo que no muere nunca, Takashi Pablo Nagai en Laguna Paiva.Había escuchado hablar en un par de oportunidades de Takashi Nagai como testimonio de fe, sin darle mas importancia que esa, hasta que alguien comentó lo interesante que estaba el libro y la muestra, se propone en Santa fe y luego se dice, porque no en la pequeña comunidad de Laguna Paiva, con algunos prejuicios, nos pusimos manos a la obra.
La propuesta surge porque cuando te medís con la vida de alguien que pasó todo, surgen 2 preguntas, ¿Cómo lo hizo? ¿Y esto se puede realmente vivir de esta manera? Y es inevitable que estas preguntas lleguen al corazón de todos y despierten lo que muchas veces nos guardamos o no le damos sentido. La intención fue llevar estas preguntas y estas historias a quienes deseen o busquen algo en su vida.
Invitamos a algunos amigos de la escuela de comunidad y de otros ambientes, algunos sin entender mucho la propuesta lo aceptaron y también quedaron enamorados de Takashi y Midori, se distribuyeron funciones, promoción, invitaciones, estudio de la muestra, relación con la municipalidad, con la asociación Japonesa Santafecina, sonido, canciones, etc.
Con algunos amigos de Santa Fe presente y un público local importante se llevo a cabo el 11 de abril. Y comprobamos que el impacto de la respuesta es conmovedor, vale para todos, para mis vecinos, mis amigos, para nosotros también.
Algunos testimonios de los exponentes:
“Ha sido una experiencia conmovedora, un viaje que nos desafía a enfrentar permanentemente el sentido de la vida frente al drama humano, y a transformar y descubrir a través del amor infinito de Dios y por medio de la libertad que nos regala, lo preciosa que es la vida de cada hombre. “Lo que nunca muere” es un libro que se lee con los ojos y con el corazón”.
“Para mí ha sido constatar que solo el Dios de la espera paciente genera un tiempo de encuentro de dos personas, que provienen de distintas experiencias y logran “un amor de oblación”. Una sinfonía expresada en Clave de evangelio. La conmoción que sentí me movió a seguir mi conversión interior.
“Escuchar a todos cantar la en la última canción, (solo le pido a Dios) fue muy emocionante, una súplica que nacía del corazón de muchos, seguros de que algo mas había… si ellos dos pudieron, …yo también puedo… esto es también para mí. este canto es un pedido a gritos que todos llevamos… quiero ser feliz hoy… a pesar de todo”.