
Mí confianza crecía reconociendo la Presencia del Jesús
El trabajo en la muestra del venerable Enrique Shaw para Encuentro Buenos Aires se vuelve ocasión para redescubrir, en la amistad y la tarea compartida, un camino de fe, esperanza y caridadParticipé en la preparación de “Encuentro Buenos Aires” trabajando en el diseño de
la muestra del siervo de Dios, venerable Enrique Shaw. Fue una tarea realizada con
algunos amigos, con quienes compartimos la amistad desde hace muchos años.
Cuatro semanas de intenso trabajo que me permitió crecer en la fe, en la esperanza y
en la caridad.
En la fe: dije sí al principio con poca confianza y sin conocer las dimensiones del
trabajo propuesto. Dimensiones que, al verlas y ya trabajando, me sentí incapaz.
Dudé más y con cierta angustia de que las cosas salieran bien.
Pero a medida que avanzaba en el diseño me vi provocado, una y otra vez, por los
amigos, por la tarea en sí y en especial por la persona de Enrique Shaw: mí
confianza crecía reconociendo la Presencia del Jesus en lo que iba viviendo y
recordando lo que rezamos en laudes:
“Señor tu nos darás la Paz, pues todas nuestras empresas nos las realizas Tú”
(Isaías 26,12)
En la esperanza: Porque en este momento de mi vida muchas veces gana el
cansancio y el desaliento… ¿vale la pena seguir luchando por algo?
El “si” que dije al comenzar, con prejuicios y mezquindad, me metió en una
“vida”
cuya intensidad abrió mi mirada a su horizonte ilimitado, y a volver a “esperar y
desear”. Entonces entendí un poco más, ¡claro, esta “vida” es la de Jesús; Él es la
Vida!
En la caridad: vivir la comunión en el trabajo, con estos amigos y otros que se
fueron sumando, donando nuestro tiempo gratuitamente, me llevó a pedir purificar
los motivos por los que estaba trabajando. La razón de este compromiso no podía ser
comunicarme a mi mismo para un éxito o satisfacción personal. El sentido de este
empeño era comunicar con esta muestra la grandeza de un siervo de Dios que vivió
el mandamiento del amor de una manera eroica, y con la alegría de los grandes
Santos,… ¡para que sea conocido!.
Y así, gracias a Dios, resulto para mi una experiencia que pude “comparar” con las
palabras del texto de la jornada de inicio y “comprobar su verdad en mi”:
“… en el concierto para violín y orquesta … El violín se hace realmente
protagonista justo cuando hace suyo el tema de la orquesta y en cierto sentido
renace en su impulso gracias a su pertenencia a la orquesta”