
El Milagro de la Hospitalidad
Un mes de convivencia con dos jóvenes extranjeros se convierte en una experiencia inesperada de hospitalidad, amistad y descubrimiento de las propias necesidadesHace unos meses atrás, me llama por teléfono Giovanna, Presidenta de la Asociación JANELA (que significa ventana), una amiga de Brasil preguntándome si podíamos recibir en casa a unos jóvenes amigos de 19 y 23 años que querían venir a Argentina a realizar una experiencia de trabajo y vida de familia durante un mes. Nos toma por sorpresa este pedido, pero lo acogemos en nuestros corazones y comenzamos a discernir el pedido haciéndolo en familia primeramente, y luego compartido con la comunidad para ver si en este pedido seguíamos una intuición solamente o también había un llamado de Dios para nuestra familia y comunidad. Luego de varias charlas realizadas donde surgían preguntas con mucho realismo y verdad, dimos nuestro si a la experiencia de recibir a estos dos amigos. Era vital que los signos que sucedieran nuestro sí fueran concretos ya que necesitábamos conseguir trabajo en pintura para que ellos pudieran aprovechar su estadía aquí. Empezaron a llegar las propuestas de trabajo una tras otra, también nos parecía importante que alguien los acompañara en el trabajo ya que el idioma y el desconocimiento de la zona donde comprar materiales y tratar con el cliente les haría imposible de hacer un trabajo eficiente. Le propusimos a Darío un amigo del barrio que es Maestro mayor de obra para que los pudiera acompañar y él se mostró agradecido por la propuesta. Y un domingo 10 de agosto llegaron Lorran y Vitiño fueron recibidos con alegría por toda la comunidad confiados en la presencia del que quién nos llamó a encontrarnos nos iba a acompañar en este camino. El café de la mañana y el trabajo se habían convertido en encuentros cotidianos, rápidamente éramos como amigos que tienen la misma sangre, cada uno haciendo lo que le tocaba hacer en sus tareas diarias. Un abrazo fuerte y el deseo de buena jornada, el silencio en casa que espera a ser llenado con palabras, historias y risas después de la tarea cumplida. Me llamaba la atención como estos jóvenes aunque cansados regresaban contentos, me venia a la memoria la canción de la Strada, es bello el camino que lleva a Casa y donde ya te esperan. Compartir la jornada, compartir la Vida. También ellos se sumaron a las distintas actividades que nos ofrece el Movimiento, la escuela de Comunidad de los JT que iban con nuestras hijas, la Caritativa en el barrio donde pintaron la capilla, el Banco farmacéutico, la Muestra de Mama Antula en Mar del Plata, los días estaban cargados por una Presencia y un Afecto más grande que nos abrazaba. Creo que abrimos la puerta a dos personas que necesitaban una experiencia de abrigo y familia, pero al mismo tiempo nos dábamos cuenta con mi esposa cuanto necesitábamos de la presencia de estos amigos ya que al mostrar sus necesidades, se evidenciaban las nuestras. Así como fue verdadero el discernimiento, también la convivencia, podíamos tener diferentes pareceres pero siempre al final había un afecto, de nuevo teníamos un hogar para decir, hemos conocido el Amor.
Testimonio vivido por Lalo, Rosi, Cande y Amparo Portal