Muestra de Takashi y Midore en el penal de Santa Fe

Lo que nunca muere

¿Y este hombre porque está feliz? Con esta pregunta unos amigos presentaron la muestra de Takashi y Midore durante el mes de noviembre en la cárcel de Santa Fe.
Javier de Santa Fe (Argentina)

¿Y este hombre porque está feliz? Así de simple empezó todo. Ver un rostro feliz, hoy te genera preguntas. Cuando empezás a indagar en por qué ese rostro feliz, te llevás muchas sorpresas. Enfermedad, guerra, dolor, separación familiar, crisis vocacional, muerte y para agregar algo más, una bomba atómica. Sí, la historia de Takashi y su esposa Midori tiene todo esto y más.

La pregunta inicial llevó a un encuentro con otros amigos. Juntos decidimos ir al fondo de esta búsqueda que todos llevamos dentro: ¿cómo se puede seguir viviendo después de tanto, después de tantas circunstancias dolorosas?

Así arrancó una idea y un estupor que nos llevó a la conclusión de que “esto debe ser conocido”. Pero, ¿dónde? ¿Con quiénes? ¿Cuándo?



La primera circunstancia fue la cárcel en la ciudad de Santa Fe. Notas, burocracia, lo de siempre. Pero llegó el día. Los internos llegaron esposados. Algunos no entendían a qué iban, otros pensaban qué tenía que ver un matrimonio japonés con ellos. Aún así fueron.

El Padre Miguel ofició de guía a dos grupos de internos, que por cuestiones de seguridad y de orden fueron enviados en dos tandas. "Pero es poco tiempo… Se necesita más tiempo para el diálogo" eran algunas de nuestras objeciones. “Es lo que dispusieron las autoridades”, fue la respuesta. En estas simples circunstancias, el tiempo tampoco era nuestro, lo disponían otros.

Durante la presentación, observé los rostros de los internos. Vi asombro, cabezas bajas, ojos absortos, pero terminada cada presentación una alegría indescriptible que culminaba en abrazos a nuestro amigo Miguel que dijo que Sí. Alegría. ¿Cómo estos internos estaban contentos viendo lo que el protagonista había vivido? ¿A quién se le puede ocurrir que semejantes situaciones puedan provocar alegría? Es que porque había algo oculto. Alguien que buscaba ser comunicado. Alguien que no muere nunca y deja toda la vida en circunstancias bajo ese paraguas de Gracia. Nada de esta vida queda perdido.

Luego se invitó a los internos a escribir, y sus palabras fueron tremendas. Le pido a mi hijo de 15 años si puede transcribir estos testimonios a un pdf. “Bueno. ¿Qué son?”, me dice. “Son los testimonios de los internos”, le dije. Luego que terminó de pasarlos, me preguntó, “Papá, ¡cómo escribe esta gente! ¡Escriben mejor que yo! ¿Son internos, seguro?”. “Sí mijo, son internos. Cuando algo es Bello genera estupor y dudas. ¿Cómo puede alguien escribir cosas tan bellas y que vengan de semejante lugar como una cárcel? La Belleza se nos presenta en cualquier lugar, basta mirar con esos ojos absortos.

Dejo a continuación algunos de los testimonios de los internos esperando que esa Belleza también me sostenga a Mi y a todos los que nos encontremos con Takasi y Midori.

Testimonios de los internos

«Existo, y no solo por eso escribo, brilla una estrella a través del hierro con rocío, busco ser feliz como Takashi en medio de estas cenizas, lloro emocionado con diminutas carcajadas de alegría, no recuerdo hace cuánto no reía así…»

«La bomba redujo a escombros toda su vida y generó un misterioso dolor, cuando podemos alzar la mirada como Takashi podemos admirar la belleza de un atardecer, de un recién nacido. Infinitamente necesitamos una mirada que nos muestre el camino.»

«Tengo casi 77 años, la pesadez de los años te van cobrando factura, ¿cómo puede ser preciosa la trama de la vida? Pienso en todo su sufrimiento y cómo pudo ser feliz... No se trata de anular el sufrimiento o negar lo malo, creo que necesitamos una mirada que nos recuerde la verdad. Debemos medirnos con todo lo que está pasando y con esta mirada que nos permita recordar el sabor dulce de la vida, para sentir que la trama de la vida es preciosa.»

«Creo en un nuevo comienzo al sentir que todavía estoy vivo, cuidar todo lo que te brinda la vida, las pequeñas y grandes cosas, quiero ayudar a esos hermanos que lloran en las celdas, que necesitan volver a creer que la trama de la vida es preciosa.»